El Testamento de Juan Calvino – (BIBLIOTECA)

Jo_o_Calvino“En nombre de Dios, Yo, Juan Calvino, servidor de la Palabra de Dios en la Iglesia de Ginebra, debilitado por muchas enfermedades…, doy gracias a Dios; porque no solamente se ha compadecido de mí, su pobre criatura… y me ha soportado con todos mis pecados y debilidades, sino también porque Él, muy por encima de todo ello, me ha otorgado la gracia de poder servirle mediante mi trabajo…

Declaro con la fe que Él me ha concedido que deseo vivir y morir en dicha fe, en tanto no tengo otra esperanza ni otro refugio que la elección de su Gracia, sobre la cual está fundada toda mi salvación, y que no dependo de nada más para la salvación que la libre elección que Él ha hecho de mí. De todo corazón abrazo Su misericordia, por medio de la cual todos mis pecados quedan cubiertos, por causa de Cristo, y por causa de Su muerte y padecimientos.

Me atengo enteramente a la gracia que Él me ha dispuesto en nuestro Señor Jesucristo y acepto los méritos de los padecimientos y muerte de Cristo, por los cuales todos mis pecados son sepultados. Y ruego a Dios humildemente me lave y purifique con la sangre de nuestro sublime Redentor, derramada por todos los pobres pecadores, a fin de que cuando esté en su presencia pueda ostentar su imagen. Declaro a continuación que conforme a la medida de su gracia que Él me ha concedido, me he esforzado en enseñar su Palabra puramente y en interpretar las Sagradas Escrituras con toda fidelidad. Según la medida de la gracia que me ha sido dada, he enseñado esta Palabra pura y sencilla, mediante sermones, acciones y exposiciones de esta Escritura.

En todas las luchas que contra los enemigos de la verdad he llevado a cabo no me he valido de astucias ni sofisticaciones, sino que he luchado la buena batalla de manera frontal y directa. Sin embargo, mí voluntad y mi celo han sido tan fríos y negligentes que reconozco mi culpabilidad. Sin la infinita bondad de Dios vanas hubieran sido todas mis ardientes aspiraciones e incluso la misma gracia que Él me otorgó contribuiría a hacerme aún más culpable. Mi única esperanza, pues, queda puesta en Él que es el Padre de la misericordia, el cual querrá concedérsela al pobre y miserable como lo soy yo. Por lo demás, quisiera que después de mi partida sea mi glorioso cuerpo sepultado como es costumbre y esperando el día glorioso de la resurrección.”



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